La Pedagogía Que Vendrá

La Pedagogía Que Vendrá
"La pedagogía que construimos hoy, es la pedagogía que vendrá" Jorge "Pelopin" Bravo

jueves, 5 de febrero de 2015

La Narrativa en la Enseñanza

 Autorreferencia narrativa de una experiencia pedagógica

Si bien hay varias versiones de cómo Teseo logro derrotar al Minotauro y salir del laberinto. ¿Lo que no está  en duda? es que entró al laberinto y logro vencerlo. Tomaré la versión que dice que salió del mismo con la ayuda de un ovillo de la lana que le diera su “enamorada” Ariadna.

Hago referencia a este mito griego, porque entiendo que la escuela tiene las características de asemejarse a las de un laberinto del cual es muy difícil salir (y no todos tenemos una Ariadna con su ovillo de lana), es difícil porque la mayorías de las veces no sabemos que estamos en él, y cuando nos damos cuenta no sabemos si la dificultad está en el laberinto, en el minotauro o en nosotros.

Cuando comprendí la función epistemológica que cumple la narrativa en la enseñanza y que ésta podía ser mi ovillo de lana, no dudé en emplearla. Más en pleno proceso de buscar una salida o respuesta a lo que pasaba en el aula y por qué pasaba, un día al llegar a la escuela, me llamaron para que pase por la dirección, firme el comodato,  me entregaron la netbook y la guardé casi un año (todo 2011), la llevaba a la escuela sólo para que no se bloqueara.

No entendía para qué me daban una netbook a mí que apenas sabía mandar y recibir mensajes por mail, cómo podía enseñarles los contenidos a los alumnos usando la netbook. Cuando a principios del año 2012 estaba construyendo mi posicionamiento docente, leyendo cuadernos de bitácoras y relatos de experiencias pedagógicas, entré a mi casilla de mail para ver si tenía mensajes. Leyendo un mensaje recibido hice clic en el enlace que me llevó a la siguiente página web http://red.infd.edu.ar/formacion_destinatarios.php?tar=1, me anote en un curso virtual, sí, de no creer, yo llenando un formulario online. Meses más tarde me inscribo en la Especialización Docente en Educación y TIC.

Con esto el laberinto se vuelva más complejo, ya no se trata de formar hoy docentes para mañana con prácticas y metodologías del siglo XIX. Pero esta experiencia no fue ni es la parte más difícil, lo difícil fue y sigue siendo creer que vale la pena, que tiene sentido y que es posible generar y construir saber y poder desde nuestros relatos, desde nuestras narraciones, desde nuestras experiencias, desde nuestras prácticas docentes, desde nuestras prácticas pedagógicas, con el agregado de desocultarnos nosotros mismos recurriendo a veces a experiencias e  historias (a veces turbulentas, no siempre) que están en el fondo de un aljibe cuya superficie se nos presenta a nosotros y a los demás como serena y tranquila. 

Cursando el último módulo de la Especialización docente en Educación TIC, Formación General II, “Seminario Intensivo II” sobre narrativa pedagógica y con el ovillo de lana en la mano, casi llegando a la puerta de salida, no sé si quiero salir. Mientras resuelvo y decido qué hacer, quiero contarles a mis colegas docentes, la experiencia de cursar este módulo sobre narrativa al tener que diseñar una secuencia didáctica. Por el momento elijo quedarme en el laberinto,  en la escuela y en el aula.


Los docentes y la dicotomía entre la era Gutenberg y la era google google

En un laberinto que no es cualquiera y que no queda en cualquier parte, en este  tiempo posmoderno, mucho más cerca del acá de lo que se cree y no tan lejos del más allá como se quiere, hay experiencias pedagógicas que merecen ser contadas, que necesitan ser relatadas, que no pueden pasar desapercibidas por el fuerte impacto que esto genera en las propias prácticas y visiones de la enseñanza y el aprendizaje. Es importante contar y socializar con un registro de experiencia pedagógica porque entiendo que “es una de las tantas posibilidades que tenemos docentes y alumnos de entrar en diálogo riguroso y sistemático acerca de las prácticas de enseñanzas y procesos de aprendizajes”.

En pleno proceso de trabajar los registros de experiencias pedagógicas con mis alumnos implementando el Cuaderno de Bitácora o simplemente el relato escrito sobre recuerdos y vivencias de su paso por el sistema educativos, los motivos, causas y/o referentes por el cual ellos habían tomado la decisión de ser docentes, sucedió algo que se convertiría en un punto de inflexión en mis prácticas de enseñanza.

Estando en un locutorio mirando los correos electrónicos (algo que hacía muy de vez en cuando) hago clic en un enlace que me lleva a la siguiente página web: http://red.infd.edu.ar/formacion_destinatarios.php?tar=1
Empecé a mirar la oferta de cursos, me acordé que tenía la netbook guardada y me dije que ya era hora de enfrentarme a ella y me inscribí a uno. Lo que vino a partir de ahí, es inenarrable. ¿Aula virtual? ¿Foros? ¿Subir archivos? ¿Insertar una imagen o un video? ¿Link, enlace? ¿Blog? ¿Descargar archivos? ¿google drive? ¿Pendrive? (lo del pendrive, merece un capítulo aparte, con decir que llamaba a los responsables del locutorio para poner, copiar, pegar y retirar el mismo, me acuerdo y no sé si reír o llorar) Etc. Etc. Y como si eso fuera poco, entrar al aula virtual 2 o 3 veces por semana para intervenir en los foros y realizar las distintas actividades. Si bien tenía la netbook, no tenía ni podía tener el servicio de internet, era necesario hacerme de tiempo y contar con algunas monedas para ir cualquier día y hora a los ciber o locutorios.

Fue así que de a poco fue tomando la idea de  cambiar el formato del cuaderno de bitácora, los registros de clases y hasta los relatos pedagógicos de las prácticas docentes. Registros, relatos y experiencias pedagógicas que se pueda socializar, que se pueda mostrar al “mundo”, que se pueda dar cuenta de nuestros procesos y prácticas. Que estos se conviertan en objetos de nuestras reflexiones, no solo para nosotros, los protagonistas de estas experiencias, sino para que otros puedan ver, mirar y hacernos una devolución o tomar como punto de partida nuestras experiencias, para diseñar y construir las suyas propias.

Este cambio de posicionamiento no fue fácil y me llevó un tiempo entender por qué era necesario incorporar e integrar las TIC en mis propuestas de enseñanza. A partir de reflexionar sobre mi trabajo como formador, entendí que mis diferencias y resistencias ideológicas no podía ser un obstáculo en el proceso de formación de los alumnos que estaban a mi cargo. Quiera o no quiera yo, las TIC, no eran lo que se venía, sino lo que ya estaba. La lectura, interpretación y comprensión del mundo ya no es la misma con su llegada. Me di cuenta que ante las TIC, tenía la misma actitud de aquellos que se negaban a mirar por el telescopio de Galileo. En plena era google, pensaba, formaba y evaluaba sin tener en cuenta que la irrupción de las TIC cambiaron algunas cosas, entre ella la lectura e interpretación del mundo y que la manera de ser o estar en él ya no sería la misma.
No fue fácil, más una vez tomada la decisión de incorporar las TIC en mis prácticas de enseñanzas, creo haber contribuido con muchos de mis alumnos en su proceso de formación docente, para un mundo y una sociedad que quizás no sean este mundo y esta sociedad cuando ellos sean docentes nóveles, pero tengo la vaga ilusión de que los tiempos por venir, no los agarre desprevenidos y sin aviso.

¿Por qué quiero ser docente?

Esta es una pregunta que no puede estar ausente y la cual necesita ser debatida y reflexionada. La empleo para trabajar la bibliografía, el propósito es reflexionar las representaciones sociales que cada quien y cada cual trae consigo. No es una cuestión menor, puesto que eligieron la docencia, cualquiera sean los motivos, quieren ser docente.
Sintetizo algunas de las representaciones  que se abordan : “Porque me gustan los chicos”, “Quiero transmitir conocimientos y valores”,  “Para transformar el mundo”, “Porque siempre quise”, “Mi mamá era o es  maestra y me llevaba a la escuela”, “Porque tenía tal o cual profesor que admiraba”, “Para conseguir una salida laboral”, “Porque siento que es mi vocación”, “Porque desde chica jugaba con las muñecas a que yo les daba clase”, “Para generar pensadores críticos”, “Porque era una asignatura pendiente”, “Porque quiero cambiar las formas de enseñar”, “Para no ser como tal o cual docente que tuve”.
Esta actividad la solicitaba por escrito en el primer día de clases o como consigna escrita para la segunda clase. Paralelamente y con total irresponsabilidad pase a solicitarla en formato digital, creyendo que era bueno ir haciendo con los alumnos el proceso de aprender juntos la incursión por las TIC. Si bien hubieron muchas dificultades, miedos y resistencias en su implementación, entiendo que las dificultades y miedos no se comparan, con lo que yo entiendo, es el mayor de los obstáculos, a saber: las resistencias de índole ideológica, sobre toda la que tenía en eso momento.

Como botón de muestra para darme cuenta que estaba viviendo en un contexto histórico pensando con categorías de otro contexto, con otro paradigma, les cuento que cuando pude tener por fin el servicio de internet, me tomé el tiempo de leer los casi 3000 mail que tenía en mi casilla desde el año 2007, fecha de creación de la cuenta, poco frecuentada por cierto, solo la usaba para cosas y casos muy particulares. Es así como leo un mail del año 2008, donde se me invitan a hacer varios cursos virtuales, uno de ellos era, el curso básico de conectar igualdad, el que pude hacer y terminar a fines del 2012.

 ¿La narrativa el ovillo de nuestras prácticas de enseñanza?

Parafraseando a Gabriel García Marquez, mucho tiempo después frente al monitor de la computadora y el texto de word en blanco, teniendo que diseñar una secuencia didáctica para presentar en Formación General II, habría de recordar aquel primer módulo “blogueando con la net” cual fue sin dudas un hueso duro de roer, el cual en varias oportunidades estuve a punto de desertar y darme por vencido para seguir enseñando tal cual lo venía haciendo. Pero el apoyo de la tutora y fundamentalmente de los colegas que cursaban el mismo módulo, hizo que continuara. No puedo dejar de pensar el grado de inmadurez o coraje al estar cursando una especialización en forma virtual. De analfabeto digital, de autoinfoparia a transitar el camino del aprendizaje que ofrece la web 2.0. Diseñando una secuencia didáctica que incluya el uso de las TIC.

Convencido que la narrativa era mi ovillo de lana y que con hacer una pregunta a los alumnos, que éstos la escriban, para después reflexionar las categorías conceptuales o supuestos ideológicos subyacentes en los relatos, la finalidad estaba más que satisfactoriamente cumplida.

Por eso cuando me entero que los dos últimos módulos y los seminarios correspondientes de la especialización se cierra con relatar una experiencia pedagógica y proponer una secuencia didáctica, creí tener resuelta la cursada. Cuán grande fue la sorpresa al darme cuenta que lo que creía tener claro y distinto, era confuso y desordenado. El ovillo de lana en vez de ovillarse, se estaba enredando y  más que llevarme a la salida, me estaba envolviendo y sujetando más y más al laberinto.

¿Por qué quiero ser docente? Una pregunta que pedía por escrito o trataba en el momento para abordar la enseñanza de los contenidos en una clase, la organización de la secuencia didáctica la convirtió en una pregunta a tratar en 7 clases (espero llegue ese día para implementarla). No hay dudas que estaba haciendo mal mi trabajo. No importa para qué contexto histórico, lo cierto es que estaba enseñando y formando mal. Entendí que no podía estar en pleno siglo XXI, formando para el siglo XIX. En definitiva esta fundando pasadizos para seguir en el laberinto.

La reflexión sobre las prácticas de enseñanzas por sí sola, en solitario cual Quijote, no alcanzaba para ser mi ovillo de lana.  Compartir un registro de experiencia pedagógica con otros colegas en el marco de la Especialización docente en Educación y TIC, en talleres o seminarios, quizás tampoco alcanza, pero puede ser el inicio donde se vislumbre, al menos la punta del ovillo. Darme cuenta de ello significo vencer miedos, resistencias y obstáculos materiales y simbólicos.

¿El ovillo para quedarse o para salir del laberinto?

Sin duda alguna los recursos de las TIC significarían un aporte enriquecedor en la propuesta de enseñanza. Pensando en la socialización o extensión de las diferentes investigaciones que se impulsan desde diferentes cátedras, materias o disciplinas, se puede pensar en un cuaderno de bitácora bajo el formato digital. Podemos pensar en un cuaderno de bitácora digital grupal o colectivo utilizando google drive. Un cuaderno de bitácora digital ocupa menos lugar físico en una biblioteca. Se puede escribir según tiempo, espacio y disponibilidad de quien relata. A los efectos de su ponencia, debate en paneles, foros, ateneos o seminarios sería más dinámico e impactaría no sólo por su contenido, sino también por las imágenes y la música. Se puede pensar en la interacción virtual con otros establecimientos educativos, distritales, provinciales y nacionales.

Esta propuesta presenta una dificultad, la misma no puede ser llevada adelante por un docente, se requiere el trabajo en equipo, ya que su lectura, devolución y reescritura demanda  tiempo.

Como sea, vuelvo al punto de partida. En un laberinto que no es cualquier laberinto y no queda en cualquier parte, sino que está más acá de lo que se cree y no tan lejos de lo que uno supone…

Puede suceder que los docentes en ocasiones vayamos a ese laberinto con el mapa equivocado y al darnos cuenta, nuestra reacción primera sea la de volvernos un fundamentalista del mapa, sin considerar las características propias de cada laberinto.

Puede suceder que en ocasiones no se tenga un mapa supuestamente crítico, producto del análisis y de la reflexión que se haga en torno a la realidad en la que uno está inmerso y atravesado por las variables de los distintos contextos, recurriendo entonces a las ideas preconcebidas, libres de toda criticidad como mapa para salir del laberinto.

Puede suceder que en ocasiones uno no tenga un mapa que indique como salir del laberinto, pero al enterarse de su existencia, decida no querer tenerlo y quedarse a vivir en él, por creer que las “bondades” que ofrece dicho laberinto están bien, o porque crea que y se renuncie a todo, a todos y a uno mismo, y se vuelva un nostálgico, un resentido, un palo en la rueda para otros que si quieren salir, que renuncie en definitiva a su propio decir.

Puede suceder que en ocasiones jamás se llegue a tener conocimiento de que se estuvo en un laberinto, y si alguna vez lo sospecho o le comentaron sobre él, fue sólo eso, una sospecha y un comentario, y decida continuar consciente o no con la reproducciones, complejidades y conflictos que resuenan en el laberinto.

¿Puede suceder que en ocasiones no se tenga ni la sospecha, ni el comentario, y haya sido simplemente un guía turístico funcional a los intereses de quienes construyeron el laberinto?

Puede suceder que más allá de lo que el laberinto significa, encontrar la punta del ovillo o la salida, no signifique que uno quiera salir.

Puede suceder que nuestra Aridna con su ovillo de lana sea la narrativa en la enseñanza y socializar las experiencias pedagógicas con otros colegas.

Jorge "Pelopín" Bravo


viernes, 16 de enero de 2015

Modelo 1 a1 - Conectar Igualdad


El material desarrollado por Educar.ar es un aporte para los equipos directivos que deben actuar en situaciones complejas mientras paralelamente integran las TIC al espacio escolar.
El desafío propone la concreción de estrategias que mejoren la calidad de los aprendizajes, que promuevan procesos de formación inclusivos y que aseguren la democratización del saber. También buscan la participación activa de todos los actores y la apropiación de las innovaciones propuestas para que se concreten de manera sostenida.
Este cuadernillo acerca aportes para la gestión del modelo 1 a 1 desde las dimensiones administrativo-organizacional, comunicacional, pedagógico-curricular y socio-comunitario. También abarca cuestiones como la planificación del proyecto institucional, la capacitación docente y experiencias ilustrativas.
Para acceder ingrese a Libros Digitales 




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Docentes

El Programa Conectar Igualdad entrega netbooks a todos los docentes de escuelas secundarias, técnicas, de educación especial e institutos de formación docente. Las netbooks portan una potencialidad muy grande para el aprendizaje y la enseñanza, siendo los docentes quienes elaboran propuestas educativas que favorecen los procesos de enseñanza aprendizaje. El trabajo docente y su papel fundamental en tanto nexo imprescindible con los estudiantes es fundamental para la apropiación de esta nueva herramienta en las aulas.

La integración pedagógica de TIC requiere “inmersión”, es decir, aprendizaje y construcción de sentido sobre la práctica. Esto supone, por un lado, que las actividades de iniciación digital, las avanzadas y las específicas se concretan a través de un trabajo colectivo y situado en las instituciones educativas en el desarrollo de múltiples y variados formatos y tiempos para enseñar y aprender (disciplinares, multidisciplinares, específicos por temáticas, de apoyo a los aprendizajes, socio-comunitarios, etc.). Abordar las TIC desde la perspectiva de la innovación pedagógica permite reposicionar a los docentes desde la experiencia de su conocimiento didáctico.


miércoles, 24 de diciembre de 2014

Filosofía y Educación - La fábula de los cerdos asados


Por Gustavo Francisco Cirigliano

Cuenta el viejo profesor que una vez se incendió un bosque en el que estaban los cerdos, que se asaron. Los hombres, acostumbrados a comer carne curda, los probaron y luego, cada vez que querían comer cerdos asados, prendían fuego al bosque.


Una de las posibles variantes de un viejo cuento sobre el origen del asado es ésta.
Cierta vez se produjo un incendio en un bosque en el que se encontraban cerdos. Estos se asaron. Los hombres, acostumbrados a comer carne cruda, los probaron y los hallaron exquisitos. Luego, cada vez que querían comer cerdos asados, prendían fuego a un bosque…hasta que descubrieron un nuevo método.

Pero lo que yo quiero narrar es lo que sucedió cuando se intentó modificar El Sistema para implantar uno nuevo. Hacía tiempo que algunas cosas no marchaban bien: los animales se carbonizaban, a veces quedaban parcialmente crudos, otras, de tal manera quemados que era imposible utilizarlos. Como era un procedimiento montado en gran escala preocupaba mucho a todos, porque si El sistema fallaba en gran medida, las pérdidas ocasionadas eran igualmente grandes. Miles eran los que se alimentaban de esa carne asada, y también muchos miles eran los que tenían ocupación en esa tarea. Por tanto El sistema simplemente no debía fallar. Pero, curiosamente, a medida que se hacía en mayor escala, más parecía fallar y mayores pérdidas causar.

En razón de las deficiencias, aumentaban las quejas. Ya era un clamor general la necesidad de reformar a fondo El Sistema. Tanto que todos los años se reunían Congresos, Seminarios, Conferencias, Jornadas para hallar la solución. Pero parece que no acertaban a mejorar el mecanismo, porque al año siguiente se volvían a repetir los Congresos, Seminarios, Conferencias y Jornadas. Y así siempre.
Las causas del fracaso de El Sistema, según los especialistas, debían atribuirse o bien a la indisciplina de los cerdos que no permanecían donde debieran, o bien a la inconstante naturaleza del fuego tan difícil de controlar, a los árboles excesivamente verdes, o a la humedad de la tierra, o al Servicio de Informaciones Meteorológicas que no acertaba con el lugar, momento y cantidad de lluvias, o…
Las causas eran –como se ve- difíciles de determinar porque en verdad El Sistema para asar cerdos era muy complejo: se había montado una gran estructura; una gran maquinaria, con innumerables variables, se había institucionalizado. Había individuos dedicados a encender: los igniferi, que a su vez eran especialistas de sectores; incendiador o ignifer de zona norte, de zona oeste, etc., incendiador nocturno, diurno, con especialización matinal o vesperal, incendiador de verano, de invierno (con disputas jurisdiccionales sobre el otoño y la primavera). Había especialistas en vientos (anemotécnicos). Había un director General de Asamiento y Alimentación Asada, un director de Técnicas Ígneas (con su Consejo General de Asesores), un Administrador General de forestación Incendiable, una Comisión Nacional de Entrenamiento Profesional en Porcología, un Instituto Superior de Cultura y Técnicas Alimentarias (el I.S.C.Y.T.A.) y el BODRIO (Bureau Orientador de Reformas Ígneo-Operativas).
El BODRIO era tan grande que tenía un Inspector de Reformas cada 7.000 cerdos, aproximadamente. Y era precisamente el BODRIO el que propiciaba anualmente los Congresos, Seminarios, Conferencias y Jornadas. Pero estos solo parecían servir para aumentar el BODRIO, en burocracia.

Se había proyectado y se hallaba en pleno crecimiento la formación de nuevos bosques y selvas, siguiendo las últimas indicaciones técnicas (en regiones elegidas según una determinada orientación y donde los vientos no soplaban más de tres horas seguidas, donde era reducido el porcentaje de humedad, etc.).

Había miles de personas trabajando en la preparación de esos bosques que luego se habrían de incendiar. Había especialistas en Europa y en los EE.UU. estudiando la importación de las mejores maderas, árboles, cepas, semillas, de mejores y más potentes fuegos, estudiando ideas operativas (por ejemplo: cómo hacer pozos para que en ellos cayeran los cerdos). Había además grandes instalaciones para conservar los cerdos antes del incendio, mecanismos para dejarlos salir en el momento oportuno, técnicos en su alimentación.

Había expertos en la construcción de establos para cerdos; profesores formadores de los expertos en la construcción de establos para cerdos; universidades que preparaban a los profesores formadores de los expertos en la construcción de establos para cerdos; investigadores que brindaban en fruto de su trabajo a las universidades que preparaban a los profesores formadores de los expertos en la construcción de establos para cerdos; fundaciones que apoyaban a los investigadores que brindaban en fruto de su trabajo a las universidades que preparaban a los profesores formadores de los expertos en la construcción de establos para cerdos, etc.

Las soluciones que los Congresos sugerían eran por ejemplo: aplicar triangularmente el fuego luego de raíz cuadrada de n – 1 por velocidad de viento sur; soltar los cerdos quince minutos antes que el fuego promedio del bosque alcanzara 47 º C; otros decían que era necesario poner grandes ventiladores que servirían para orientar la dirección del fuego. Y así por el estilo. Y no se necesita decirlo, muy pocos de los expertos estaban de acuerdo entre sí, y cada uno tenía investigaciones y datos para aprobar sus afirmaciones.
Un día, un ignifer Categoría S-O/D-M/V-LL (o sea un encendedor de bosques especialidad sudoeste, diurno, matinal, licenciatura en verano lluvioso), llamado Juan Sentido-Común, dijo que el problema era muy fácil de resolver. Todo consistía, según él, en que primero se matara al cerdo elegido, se lo limpiara y cortara adecuadamente y se lo pusiera en un enrejado metálico o armazón sobre unas brasas hasta que por efecto del calor y no de la llama se encontrara a punto.

- “¿Matar?”, exclamó indignado el Administrador de forestación.- “¡Cómo vamos a hacer que la gente mate! Ahora el que mata es el fuego. ¿Nosotros matar? ¡Nunca!”
Enterado el Director General de Asamiento, lo mandó a llamar. Le preguntó qué cosas raras andaba diciendo por ahí, y luego de escucharlo, le dijo:
- “Lo que Ud. dice está bien, pero sólo en teoría. No va a andar en la práctica. Más aún, es impracticable. Veamos, ¿qué hace Ud. con los anemotécnicos, en el caso de que se adopte lo que sugiere?”.
- “No sé”, respondió Juan.
- “¿Dónde coloca los encendedores de las diversas especialidades?”.
- “No sé”.
- “¿Y los especialistas en semillas, en maderas? ¿Y los diseñadores de establos de siete pisos, con sus nuevas máquinas limpiadoras y las perfumadoras automáticas?”.
- “No sé”.
- “Y a los individuos que han ido al extranjero a perfeccionarse durante años, y cuya formación ha costado tanto al país, ¿los voy a poner a limpiar cerditos?”.
- “No sé”.
- “Y los que se han especializado todos estos años en integrar Congresos y Seminarios y Jornadas para la Reforma y Mejoramiento de El sistema, si lo suyo resuelve todo, ¿qué hago con ellos?”
- “No sé”.
- “¿Se da Ud. cuenta ahora de que la suya no es la solución que necesitamos todos? ¿Ud. cree que si todo fuera tan simple no la hubieran hallado antes nuestros especialistas? ¡A ver! ¿Qué autores dicen eso? ¿Qué autoridad puede avalar su sugestión? ¡Ud. se imagina que yo no puedo decirles a los Ingenieros de Anemotécnica que es cuestión de poner brasitas sin llama! ¿Y qué hago con los bosques ya preparados, a punto de ser quemados, que sólo poseen madera apta para el fuego-en-conjunto, cuyos árboles no producen frutos, cuya escasez de hojas hace que no sirvan para sombra? ¿Qué hago? ¡Dígame!”.
- “No sé”.
- “¿Qué hago con la comisión Redactora de Programas de Asado, con sus Departamentos de clasificación y Selección de Cerdos, Arquitectura Funcional de Establos, Estadística y Población, etc.?”.
- “No sé”.
- “Dígame: el ingeniero en Porcopirotecnia, don J. C. de Figuración, ¿no es una extraordinaria personalidad científica?”.
- “Sí, parece que sí”.
- “Bueno. El simple hecho de poseer valiosos y extraordinarios ingenieros en pirotecnia indica que El sistema es bueno. Y, ¿qué hago yo con individuos tan valiosos?”.
- “No sé”.
- “¿Ha visto? Ud. lo que tiene que traer como solución es cómo hacer mejores anemotécnicos, cómo conseguir más rápidamente encendedores del oeste (que es nuestra dificultad mayor), cómo hacer establos de ocho pisos o más, en lugar de sólo siete como ahora. Hay que mejorar lo que tenemos y no cambiarlo. Tráigame Ud. una propuesta para que nuestros becarios en Europa cuesten menos, o cómo hacer una buena revista para el análisis profundo del problema de la Reforma del asamiento. Eso es lo que necesitamos. Eso es lo que el país necesita. ¡A Ud. lo que le falta es sensatez, Sentido-Común! Dígame, por ejemplo, ¿qué hago con mi buen amigo (y pariente) el Presidente de la Comisión para el Estudio para el Aprovechamiento Integral de los Residuos de los ex-Bosques?”.
- “Realmente estoy perplejo”, dijo Juan.
- “Bueno. Ahora que conoce bien el problema, no vaya por ahí diciendo que Ud. lo arregla todo. Ahora ve que el problema es más serio y no tan simple como se imaginaba. Uno desde abajo y desde afuera dice. Pero hay que estar adentro para conocer el problema y saber las dificultades. Ahora, entre nosotros, le recomiendo que no insista con lo suyo porque podría traerle dificultades con su puesto. ¡No por mí! Yo se lo digo por su bien, porque yo lo comprendo; yo le entiendo su planteo, pero Ud. sabe, puede encontrarse con otro superior menos comprensivo, Ud. sabe cómo son, a veces ¿eh?...”.
El pobre Juan Sentido-Común no dijo ni mú. Sin saludar, entre asustado y atontado, con la sensación de estar caminando cabeza abajo, salió y no se le vio nunca más. No se sabe dónde fue. Por eso es que dicen que en estas tareas de reforma y mejora de El Sistema, falta Sentido-Común.

La “Fábula de los cerdos asados”, de Gustavo F. J. Cirigliano, fue publicada originalmente en la revista Cátedra y Vida, Buenos Aires, 1959.



Filosofía y Eduación - La fabula del águila y la gallina


LA FABULA DEL ÁGUILA Y LA GALLINA

De Leonardo Boff

La globalización representa una nueva etapa en el proceso de cosmogénesis y de antropogénesis. Tenemos que entrar en ella. No de la manera que las potencias controladas del mercado mundial quieren (mercado competitivo y nada cooperativo) solamente interesadas en nuestras riquezas materiales, reduciéndonos a meros consumidores.

Nosotros queremos entrar soberanos y conscientes de nuestra posible contribución ecológica, multicultural y espiritual.

Se percibe un desmesurado entusiasmo del actual gobierno por la globalización. El presidente habla de ellas sin los matices que situarían con la debida luz nuestra singularidad. Posee capacidad para ser una voz propia y no eco de la voz de los otros.

Para él y sus aliados, cuento una historia que viene de un pequeño pueblo de África occidental,  narrada por un educador popular, James Aggrey, a principios de este siglo cuando se daban los embates por la descolonización.

Ojalá los haga pensar.

Era una vez un campesino que fue al bosque cercano a atrapar algún pájaro con el fin de tenerlo cautivo en su casa. Consiguió atrapar un aguilucho. Lo colocó en el gallinero junto a las gallinas. Creció como una gallina.

Después de cinco años, ese hombre recibió en su casa la visita de una naturalista. Al pasar por el jardín, dice el naturalista: “Ese pájaro que está ahí, no es una gallina. Es un águila.”

“De hecho”, dijo el hombre. “Es un águila. Pero yo la crié como gallina. Ya no es un águila. Es una gallina como las otras.”

“No respondió el naturalista.” Ella es y será siempre un águila. Pues tiene el corazón de un águila. Este corazón la hará un día volar a las alturas”.

“No, insistió el campesino. Ya se volvió gallina y jamás volará como águila”.

Entonces, decidieron, hacer una prueba. El naturalista tomó al águila, la elevó muy alto y, desafiándola, dijo: “Ya que de hecho eres un águila, ya que tu perteneces al cielo y no a la tierra, entonces, abre tus alas y vuela!”

El águila se quedó, fija sobre el brazo extendido del naturalista. Miraba distraídamente a su alrededor. Vio a las gallinas allá abajo, comiendo granos. Y saltó junto a ellas.

El campesino comentó. “Yo lo dije, ella se transformó en una simple gallina”.
“No”, insistió de nuevo el naturalista, “Es un águila”. Y un águila, siempre será un águila. Vamos a experimentar nuevamente mañana.

Al día siguiente, el naturalista subió con el águila al techo de la casa. Le susurro: “Águila, ya que tú eres un águila, abre tus alas y vuela”.

Pero cuando el águila vio allá abajo a las gallinas picoteando el suelo, saltó y fue a parar junto a ellas.

El campesino sonrió y volvió a la carga: “Ya le había dicho, se volvió gallina”.

“No”, respondió firmemente el naturalista. “Es un águila y poseerá siempre un corazón de águila. Vamos a experimentar por última vez. Mañana la haré volar”.

Al día siguiente, el naturalista y el campesino se levantaron muy temprano. Tomaron el águila, la llevaron hasta lo alto de una montaña. El sol estaba saliendo y doraba los picos de las montañas.

El naturalista levantó el águila hacia lo alto y le ordenó: “Águila, ya que tu eres un águila, ya que tu perteneces al cielo y no a la tierra, abre tus alas y vuela”

El águila miró alrededor. Temblaba, como si experimentara su nueva vida, pero no voló.
Entonces, el naturalista la agarró firmemente en dirección al sol, de suerte que sus ojos se pudiesen llenar de claridad y conseguir las dimensiones del vasto horizonte.

Fue cuando ella abrió sus potentes alas. Se erguió soberana sobre si misma. Y comenzó a volar hacia lo alto y a volar cada más a las alturas. Voló. Y nunca más volvió.

Pueblos de África (y de América Latina) fuimos creados a imagen y semejanza de Dios. Pero hubo personas que nos hicieron pensar como gallinas. Y aun pensamos que efectivamente somos gallinas. Pero somos águilas.

Por eso hermanos y hermanas, abran las alas y vuelen. Vuelen como las águilas. Jamás se contenten con los granos que les arrojen a los pies para picotearlos.

Tradujo: Daniel Rodríguez (MCCLP), México 1997

Leonardo Boff es teólogo, profesor de ética en la Universidad Estatal de Río de Janeiro.